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8-02-05

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6-7 Octubre2004

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DECLARACIÓN DE UNIDAD EN LA TRINIDAD

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        Los cristianos de diversas confesiones, nos hemos reunido  el día en que celebramos que Dios es Trinidad. Dios es comunión de personas que constituyen un solo Dios. La fe en la Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo es nuestro asentimiento a la revelación del Hijo de Dios. Por la fe creemos que Dios no es el Creador solitario del Cielo y de la tierra. Esta verdad la recibimos como un Don de Dios. Un don que es también una luz que nos invita a la comunión de todos los cristianos. Es una verdad que nos empuja a la unidad de la Iglesia en plena comunión, y nos invita a mostrar la cercanía y el amor a todos los hombres y mujeres del mundo entero.

La fe en Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, se extiende a su obra la Iglesia, a un tiempo obra de Dios y obra de los hombres. Santa y pecadora, unida y desunida, en comunión y en descomunión. Reconocemos que las divisiones entre los hombres son un pecado contra la comunión y que ese pecado debe ser superado al promover la unidad visible de la Iglesia. Dios ha enviado su Espíritu a la Iglesia para unirla, santificarla y mostrarla al mundo como obra del Hijo. Dios la acerca en el Hijo y por el Espíritu Santo nos hace participar en la comunión de la Trinidad de Dios.

Con este espíritu de reconciliación, nos unimos a la oración de Jesús que pide a Dios Padre por la unidad de su Iglesia. La Iglesia de los creyentes que a lo largo de la historia y en nuestro tiempo todavía necesitan reconciliación y unidad.

El amor a la Iglesia nace del amor a Jesucristo. Ella es su cuerpo de gracia y reconciliación, mediación y comunión. Por ella recibimos el don de la vida de Dios alcanzado en la muerte de Cristo. Ese don de la vida nueva se nos ha dado por la Resurrección de Jesucristo el Hijo de Dios. Una vida que siendo un don personal es igualmente un don que compartimos en la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Unida en sus miembros y unida a Jesucristo. Unida por la obra del Espíritu Santo. Unida a Dios Padre en el Hijo y en el Espíritu.

Manifestamos que la Iglesia de nuestra fe es santa, porque en ella brota la fuente de santidad que nos une a Cristo. En ella hay multitud de personas santas que buscan agradar a Dios con sincero corazón. La Iglesia no dejará de ser Santa aunque individualmente seamos pecadores porque en ella Jesucristo nos concede su perdón.

 

Por ello declaramos que amamos a la Iglesia. La Iglesia a un tiempo de Dios y de los hombres. No es una iglesia a nuestra medida sino obra del amor gratuito de Dios. Por ello  queremos amar a la Iglesia, cuerpo de Cristo y  unidad visible su obra. Del amor a Jesucristo y a su Iglesia nace el amor a todos los cristianos, y a todos los hombres por los que murió nuestro Redentor.  A imagen de la Trinidad ella es pluralidad de personas pero confiesa una sola fe, un solo Señor y un solo bautismo, un solo Dios y Padre.

 

UN SOLO SEÑOR , UNA SOLA FE, UN SOLO BAUTISMO, UN SOLO DIOS Y PADRE