|
HISTÓRICO
CRÓNICA DE 2002
FIESTA ECUMÉNICA DE PENTECOSTÉS
EN LOS TERRENOS
DEL TEMPLO Y CENTRO ECUMÉNICO EL
SALVADOR 2002
Según el programa
anunciado, desde las 18:00, comenzaron a los terrenos de la fiesta un
importante número de participantes. El día soleado y fresco ayudó a la
fiesta. Este año se superó la afluencia del año anterior pudiéndose contar
cerca de 500 asistentes. Los grupos más numerosos fueron los ingleses
anglicanos, los rumanos y evidentemente los católicos principalmente de las
parroquias de Oliva. La coordinación de la fiesta estuvo a cargo de Onda
Naranja-cope
Los grupos de animación festiva con más
éxito fueron los de Oliva, tanto jóvenes como adultos, y el grupo musical
de los rumanos. Éstos últimos además organizaron bailes populares del país a
los que se sumó la concurrencia formando corros.
La declaración de paz fue precedida
por la oración de la Paz de San Francisco de Asís en cuyos tiempos no
faltaban divisiones, violencias y conflictos. En medio de este clima el
Santo de Asís se propuso reconciliar y promover la paz. Los asistentes,
puestos de pié rezaron juntos esta oración. El texto de la Declaración
Ecuménica de la Paz se distribuyó entre los asistentes en inglés, español,
rumano y alemán.
Uno de los actos comunicativos
consistió en la formación de grupos interconfesionales e internacionales. En
ellos los participantes pudieron intercambiar de forma personal su sentido
de la paz y la unidad. A estos grupos siguió la cena en una larga mesa en la
que podían probarse los majares aportados por los asistentes. Podían verse
desde exquisitos pasteles traídos de Inglaterra hasta guisos típicos de
Rumania. Naturalmente no podía faltar la los manjares cuidadosamente
preparados por la selecta tradición gastronómica de la zona.
En este ambiente de cordial
fraternidad el acto se desarrolló por espacio de tres horas para concluir a
las 21:15 con un canto, conocido por todos, que decía “Alabaré a mi Señor”.
Entre los presentes estuvieron el
Vicario episcopal de la zona, los sacerdotes anglicanos y católicos
ingleses, los miembros de la Comisión de Relaciones interconfesionales, las
religiosas misioneras ecuménicas, el sacerdote rumano y representantes del
Ayuntamiento de Oliva.
Este mismo domingo el Patriarca ecuménico Ortodoxo de
Constantinopla celebraba de nuevo la liturgia de San Juan Crisóstomo, en la
basílica católica bizantina de Ravena (Italia), después de doce siglos desde
la separación de las Iglesias Orientales.
Juan Pablo II, en su encuentro dominical con los
peregrinos, aplaudió este gesto que consideró un aliento «para proseguir el
camino hacia la unidad
plena entre el Oriente y el Occidente cristianos».
Oliva, 10 de junio 2002
|