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Patriarca ortodoxo Rumano

un importante paso ecuménico con visita a Roma

Documento conjunto

 

VATICANO, 4 Oct. 02 (ACI).- El Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rumana, Su Beatitud Teoctist, dará un importante paso ecuménico a través de una visita oficial al Papa Juan Pablo II y a la Iglesia de Roma del 7 al 13 de octubre.

    El viaje responde a la visita que el Pontífice realizó al patriarca en mayo de 1999, durante su viaje apostólico a Rumania.

    Según un comunicado hecho público hoy, acompañarán al patriarca tres metropolitanos, un arzobispo y varios representantes de la Iglesia Ortodoxa de Rumania.

    El patriarca Teoctist y su séquito participarán en la audiencia del Papa para los peregrinos venidos a la canonización del beato Josemaría Escrivá de Balaguer el próximo 7 de octubre.

    El viernes 11 el patriarca será recibido por el vicario de Roma Cardenal Camillo Ruini en la basílica de San Juan de Letrán, donde asistirá a una breve liturgia durante la que se le devolverá una reliquia de San Silvestre destinada a una parroquia ortodoxa de Bucarest.

    El sábado 12 de octubre por la mañana está previsto un encuentro entre el Santo Padre y el patriarca, en el que habrá un intercambio de discursos y de regalos y ambos firmarán una declaración común.

    Por la tarde, tendrá lugar una celebración ecuménica en la Iglesia de San Bartolomé en la Isla Tiberina, presidida por el patriarca, por el Cardenal Walter Kasper, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, por el Cardenal Ruini y por el Cardenal Francis Eugene George, Arzobispo de Chicago (EE.UU.), que es titular de esta Iglesia.

    El acto conclusivo y solemne de la visita tendrá lugar el 13 de octubre, con la Liturgia Eucarística del XXVIII domingo del tiempo ordinario, presidida por Juan Pablo II en presencia de Su Beatitud Teoctist y su séquito en la basílica vaticana.

    El Papa y el patriarca compartirán la Liturgia de la Palabra, rezarán juntos, harán la profesión de fe en lengua rumana y se separarán en el momento de la plegaria eucarística.

    Durante su estancia en Roma, Su Beatitud Teoctist se reunirá con el Cardenal Kasper, el secretario del dicasterio y los oficiales de la sección oriental. Además visitará las basílicas de San Pedro, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros.

    También se encontrará con la Comunidad ortodoxa rumana de Roma, en la Abadía Cisterciense de las Tres Fuentes y en la Iglesia de la "Scala Coeli".

    El patriarca, invitado por la Comunidad de San Egidio, se encontrará una tarde con jóvenes y participará en una ceremonia de oración en la basílica de Santa María en Trastevere y en una cena en su honor.

 

VIAJE PASTORAL A RUMANÍA

DECLARACIÓN COMÚN
DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
Y DEL PATRIARCA ORTODOXO TEOCTIST
SOBRE LA URGENCIA DE LA PAZ EN LOS BALCANES

Sábado 8 de mayo de 1999

Reunidos en la fraternidad y en la caridad, que tienen su fuente en Cristo resucitado, «camino, verdad y vida» (cf. Jn 14, 6) para toda la humanidad, nuestro afectuoso pensamiento se dirige a nuestros hermanos y hermanas de la República federal de Yugoslavia, abrumados por tantas pruebas y sufrimientos.

Padres y servidores de nuestras comunidades, unidos a todos los que tienen la misión de anunciar al mundo de hoy a Cristo, que nos «ha llamado a vivir en la paz» (1 Co 7, 15), y unidos especialmente a los pastores de nuestras Iglesias en la tierra de los Balcanes, queremos: 

— expresar nuestra solidaridad humana y espiritual con todos los que, expulsados de sus casas y de su tierra, y separados de sus seres queridos, experimentan la cruel realidad del éxodo, así como con las víctimas de los bombardeos homicidas y con todas las poblaciones que no pueden vivir con serenidad y paz;

— apelar, en nombre de Dios, a todos los que, de una manera u otra, son responsables de la tragedia actual, para que tengan el valor de reanudar el diálogo y encontrar las condiciones en las que pueda lograrse una paz justa y duradera que permita el regreso de los desplazados a sus hogares, abrevie los sufrimientos de todos los que viven en la República federal de Yugoslavia, tanto serbios como albaneses y personas de otras nacionalidades, y ponga las bases de una nueva convivencia entre todos los pueblos de la Federación;

— animar a la comunidad internacional y a sus instituciones a poner en práctica todos los recursos del derecho para ayudar a las partes en conflicto a resolver sus divergencias de acuerdo con las convenciones en vigor, especialmente las que se refieren al respeto de los derechos fundamentales de la persona y a la colaboración entre Estados soberanos;

— sostener a todas las organizaciones humanitarias, en particular a las de inspiración cristiana, que se dedican a aliviar los sufrimientos actuales, pidiendo apremiantemente que no se estorbe de ninguna manera su acción mediante la cual, sin distinción de nacionalidad, lengua o religión, tratan de socorrer a todos los que atraviesan la prueba; 

— hacer un llamamiento a los cristianos de todas las confesiones a comprometerse de forma concreta y a unirse en una oración unánime e incesante por la paz y el entendimiento entre los pueblos, encomendando estas intenciones a la Virgen santísima, para que ella interceda ante su Hijo, «que es nuestra paz» (cf. Ef 2, 14).

En nombre de Dios, Padre de todos los hombres, pedimos apremiantemente a las partes implicadas en el conflicto que depongan definitivamente las armas y exhortamos vivamente a las partes presentes a realizar gestos proféticos, para que un nuevo arte de vivir en los Balcanes, marcado por el respeto de todos, por la fraternidad y la convivencia, sea posible en esa tierra tan amada. Eso será a los ojos del mundo un signo poderoso que mostrará que, con toda Europa, el territorio de la República federal de Yugoslavia puede convertirse en lugar de paz, libertad y concordia para todos sus habitantes.

Bucarest, 8 de mayo de 1999

                           JUAN PABLO II                             TEOCTIST

 

Información de radio Vaticana en italiano sobre la visita de Teoctist a Roma

 

IERI POMERIGGIO LA CERIMONIA ECUMENICA COL PATRIARCA TEOCTIST

PRESSO LA BASILICA DI SAN BARTOLOMEO APOSTOLO ALL’ISOLA TIBERINA

- Servizio di Tiziana Campisi -

(applausi e canti)

E’ stato accolto così ieri pomeriggio a Roma, nella basilica di San Bartolomeo Apostolo all’isola Tiberina, il patriarca della Chiesa Ortodossa di Romania Teoctist.

Con lui hanno presieduto una celebrazione ecumenica, in memoria dei martiri del secolo scorso, i cardinali Walter Kasper, presidente del Pontificio Consiglio per la promozione dell’unità dei cristiani; Camillo Ruini, vicario del Papa per la diocesi di Roma; e Francis Eugene George, titolare della basilica e arcivescovo di Chicago.

Per volere di Giovanni Paolo II, l’antica chiesa, che ha ospitato la Commissione giubilare per i testimoni della fede nel ventesimo secolo, sarà il luogo del memoriale di ortodossi, protestanti e cattolici di rito latino e greco perseguitati dai regimi comunisti...

“La vita e la morte di questi cristiani si innestano così in noi tutti e nelle nostre Chiese, perché diano frutti degni del Vangelo. Preghiamo perché lo Spirito ci sostenga nel cammino verso la piena unità”.

Queste le parole del cardinale Ruini prima della lettura del Vangelo e del rito di commemorazione dei martiri del novecento...

 

E poi il discorso di Teoctist:

(Parole romene)

“Il significato teologico e spirituale della presenza delle reliquie dei martiri ai piedi della Santa Mensa del Santo Altare viene dal legame che c’è tra la morte dei martiri e il mistero dell’amore di Cristo, più forte della morte. Amore che si manifesta nel sacrificio di Cristo sulla Croce. Questo amore viene comunicato attraverso lo Spirito Santo ai martiri perché si manifesti in loro la forza della Croce e della Resurrezione di Cristo”.

Alla Chiesa romana il Patriarca ha donato il “paraman” indossato dal venerabile archimandrita Sofian Boghiu, monaco di Bucarest; e, insieme al cardinale George, ha benedetto la grande icona nata nel laboratorio artistico della Comunità di Sant’Egidio, che rappresenta la folla dei martiri descritti dal libro dell’Apocalisse di San Giovanni.

Al cardinale Walter Kasper abbiamo chiesto che cosa lascerà alla storia questa cerimonia ecumenica:

“Questa giornata lascia la memoria di una grande fratellanza fra Oriente ed Occidente. E’ un passo molto importante verso la piena riconciliazione e la piena unità della Chiesa”.