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Señor mío Jesucristo,
Que nos unes en tu
cuerpo
Techo y casa de unidad
Estréchanos en la
Iglesia
El recinto verdadero
De amor y fraternidad
Míranos en el desierto
Cubiertos con las
heridas
Que abrió aquel
desacierto
De sentirnos
suficientes
Ante la unidad perdida
Cada uno por su cuenta
Vamos perdiendo la
vida
Y en medio de la
tormenta
Casi damos por
fallida
La esperanza y la
ilusión
De curar nuestras
heridas
Cuando tanto es el
dolor
Envíanos nuevo
aliento
Que derribe la
distancia,
Para que en cada
momento
Nos embargue la
nostalgia
De encontrar la
Iglesia unida
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Renuévanos la
esperanza
Sin orgullo y vanidad
quede abierta la
acogida
y henchidos de
confianza
por tu Espíritu y tu paz
¿No es nuestra
separación,
una herida de tu
cuerpo
que llega hasta el
corazón?
¿No está nuestro
cuerpo herido
débil por el
desaliento
cuando estamos
desunidos?
¿No ha llegado el
momento
que cese la amarga
calma
Y pedir con toda el
alma
Que tu soplo
arrollador
Derribe muros y cercos
Y nos envuelva en tu
amor?
Acuérdate de María,
Espíritu de unidad
Sopla con nueva
energía
Las velas de nuestras
barcas
Que caminan por el mar
Y llévanos a tu casa
Puerto y techo de
Unidad
Vicente 18.03.04 |