Actualización

 

19-05-08

Principal

 

Todo SIBIU

 3 SAMBLEA ECUMENICA EUROPEA SIBIU

 

NOVEDADES

Fiesta

 Ecuménica Mayo 2008

 

Benedicto XVI

Juan Pablo II In Memoriam

In English

 

LA COMISIÓN

Viacrucis Trilingüe

VÍA CRUCIS 04

Semana de Oración por la Unidad 2008

TEMPLO ECUMÉNICO

SANTA SEDE

 CATÓLICOS ORIENTALES
 
Ecumene en Europa

ORACIONES

ORACIÓN Mujeres

Valencia

Ecuménica

PENTECOSTÉS  2003
 
    Noticias    Calendario

Artículos
DOCUMENTOS

IGLESIA-EUROPA

CorreosTel

Enlaces

 Iconos 

Otras Iglesias

en España 

Otras Religiones

Otras Diócesis

*FORMACIÓN

*encuentros

 

 

  

 

 

 

 

María, Madre de la esperanza,

Vela por la Iglesia en Europa

María, Madre de la esperanza,
¡camina con nosotros!
Enséñanos a proclamar al Dios vivo;
ayúdanos a dar testimonio de Jesús, el único Salvador;
haznos serviciales con el prójimo,
acogedores de los pobres,
artífices de justicia,
constructores apasionados de un mundo más justo;
intercede por nosotros que actuamos en la historia convencidos de que el designio del Padre se cumplirá.

Aurora de un mundo nuevo,
¡muéstrate Madre de la esperanza
y vela por nosotros!
Vela por la Iglesia en Europa: que sea transparencia del Evangelio;
que sea auténtico lugar de comunión;
que viva su misión de anunciar, celebrar y servir el Evangelio de la esperanza para la paz y la alegría de todos.

Reina de la Paz,
¡protege la humanidad del tercer milenio!
Vela por todos los cristianos: que prosigan confiados por la vía de la unidad, como fermento para la concordia del Continente.
Vela por los jóvenes,
esperanza del mañana: que respondan generosamente a la llamada de Jesús;
Vela por los responsables de las naciones: que se empeñen en construir una casa común, en la que se respeten la dignidad
y los derechos de todos.
María, ¡danos a Jesús!
¡Haz que lo sigamos y amemos!
Él es la esperanza de la Iglesia,
de Europa y de la humanidad.
Él vive con nosotros, entre nosotros, en su Iglesia.
 

Contigo decimos

« Ven, Señor Jesús » (Ap 22,20):

Que la esperanza de la gloria infundida por Él en nuestros corazones dé frutos de justicia y de paz.

Juan Pablo II