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18-01-05

Taizé Valencia

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6-7 Octubre2004

 ORACIÓN DE LAS MUJERES(1-2)

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2004

Unidos en la muerte de Cristo

 

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*FORMACIÓN

 

  

 

 

 

 

ORACIONES DE RESURRECCIÓN ORACIONES DE NAVIDAD Y CUARESMA

  Venciste, Señor, la muerte

y nos llevas ya contigo

Mucho te costó vencer

Todo el inmenso poder

De la historia de egoísmo,

Dejados a nuestra suerte

 

Torciste nuestro camino

Nadie podía creer

Que pudiera suceder

Otro posible destino,

Ni que hubiera más fronteras

Que la victoria final

De la guadaña certera

Dando su golpe mortal

 

Venciste, Señor, la muerte,

Que no es victoria parcial

Porque mirando al final

Bien no quería perderte

La flecha de nuestra vida

Que apunta otra subida

 

Con tu victoria Señor

Venciste nuestro dolor

Y nos haces alcanzar

Como hijos de tu amor

Una nueva humanidad

 

La muerte ha sido vencida

Vencida la desunión,

Vencida la soledad

Vencido el desamor

Vencida la propia vida

Cerrada sobre si misma

 

Tu, vencedor de la muerte

Mira a tu Iglesia esparcida

Contempla que no está unida

 

Vence nuestro cuerpo inerte

Sopla en él, nueva, la vida

Renuévanos con tu amor

Lena de luz el dolor

De vivir la comunión

al ver al Verbo encarnado

mostrar en el cuerpo amado

dividida su apariencia

que es el signo de la unión

 

¡Cese la lamentación

De encontrarnos desunidos!,

El, es la Resurrección

El, nos invita a buscar

Para poder pronto hallar

A Jesús entre los vivos

 

Danos la unidad perdida

Pascua de Resurrección

Limpia de muerte, la vida

 

                                          

Ruega por nosotros, María

Llámanos con el acento

con que nos dijiste un día,

confusos porque faltaba

el vino de la alegría,

“Haced lo que él os diga”

 

Ruega por nosotros, María

que no cese la oración

Que cure nuestra heridas

E infúndenos la pasión

Por la Iglesia reunida,

 

La herida de desunión,

Rasga el cuerpo de tu Hijo

Y deja abierta la herida

Que hirió tu corazón

Cuando Él nos dio su vida.

 

 

oraciones

en cuaresma

 

 

Ruega por nosotros, María

Somos en tu Hijo, hijos,

Que nos duele tu dolor

De encontrarnos divididos,

 

Reúnenos en tu amor

Porque Dios nos amó tanto,

Que te eligió como Madre

Y poder ser un hermano,

 

Ruega por nosotros, María

El amor de Dios que es Padre

Ha de escuchar tu oración

Y no ha de ser nuestra suerte

No recibir el perdón,

De quien se entregó a la muerte,

y en la cruz te declaró

que eras de nosotros Madre,

 

Mira que estamos perdidos

y lejos de nuestra casa

cuando andamos desunidos

 

 

NAVIDAD (I)

 

Cuando la noche se alarga,

y el sol cambia de postura

para no herir el paisaje

de la mar y la montaña.

 

Cuando el sol se vuelve amigo

del frío que nos embarga,

y devuelve la hermosura

de ese lugar sagrado

que es un silencio interior

donde habita la ternura;

 

se aligera el equipaje

del barullo de palabras

que perturban la conciencia

acechada por mensajes

que a nadie hablan de nada.

 

En la plena noche oscura

de la mirada que mira

sobre el mar de la experiencia

del camino que es la vida;

 

Con “la casa sosegada”

se ve la pequeña luz

que puede ser llamarada

y devolver la UNIDAD

del tiempo de Navidad

 

NAVIDAD (II)

 

Duele al cristiano la herida

en lo más hondo del alma

por la Iglesia desunida

 

¿No es la Iglesia un amor

que brota desde la herida

de Cristo su Salvador?

 

¿No nos quería unidos

en su última oración?

 

Y al llegar la Navidad

¿no nos convoca  la luz

de la ternura de un Niño

que es la Palabra de Dios?

 

¿No es la misma novedad

que escuchamos por igual

e igualmente celebramos

en ese mismo portal?

 

Todos estamos unidos

en la LUZ de Navidad

¿No sentimos tu dolor

en la cruz del Salvador?

 

Tampoco quede en olvido

que Jesús nos quiere unidos