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La Iglesia
Ortodoxa
Autor: Jesús Colina
Los ortodoxos
(no unidos a la Sede deRoma) proceden de la separación de Calcedonia y del cisma de Oriente. Esta es una breve documentación sobre las diversas ramas de la
Iglesia Ortodoxa, unos doscientos millones de creyentes en el mundo, de los que
un tercio viven en lo que fue la Unión Soviética.
Generalidades
En los primeros siglos del Cristianismo, desde el siglo IV (año 330) al XV
(1453), Constantinopla fue la capital del Imperio Romano de Oriente. Hubo muchos
debates teológicos y concilios para dirimir las diferentes interpretaciones de
la doctrina cristiana.
El IV Concilio Ecuménico, celebrado en Calcedonia se saldó con una separación de
las iglesias monofisitas, que reconocían en Cristo una sola naturaleza, la
divina. Las iglesias monofisitas son actualmente la Iglesia Ortodoxa Copta,
egipcia; la Iglesia Ortodoxa Siria, también llamada jacobita; la Iglesia
Ortodoxa Etíope y la Iglesia Ortodoxa Siria del Malabar, sur de la India,
también conocida como los cristianos de Santo Tomás, que según la tradición
sufrió el martirio cerca de Madrás.
Entre los siglos VIII y XI, se produjo un cisma entre las ramas oriental y
romana de la Iglesia. La fecha oficial de esta larga y dolorosa separación es el
año 1054. Fue un proceso muy complejo en el que no faltaron las injerencias de
los gobernantes de turno en las dos orillas de la fe, hasta entonces unida bajo
Pedro.
La Iglesia Ortodoxa Oriental, con sede en Constantinopla, fue identificada
posteriormente como ortodoxa griega y luego como ortodoxa rusa o serbia, cuando
la conversión se extendió al norte de Europa.
Tras la conquista de Constantinopla por los turcos en el año 1453, la iglesia
rusa asumió el liderazgo del mundo ortodoxo. Las ramas modernas incluyen a los
rumanos,
búlgaros, albaneses, ucranianos y cárpatorrusos, todos ellos con iglesias
en Estados Unidos.
La iglesia rusa, ucraniana y otras iglesias ortodoxas en la Europa del Este
permanecieron virtualmente recluidas durante más de 70 años de gobierno
comunista. Con la caída del Muro de Berlín y la disolución del imperio marxista
leninista, la iglesia ortodoxa ha vuelto a afirmar su fuerza en
estos países, aunque con pretensiones de hegemonía.
En los últimos años, millones de rusos han sido bautizados, incluyendo a muchos
ex miembros del partido comunista. Se puede ver hoy a Boris Yeltsin y otras
autoridades asistiendo al culto ortodoxo.
En la antigua Unión Soviética, se han vuelto
a abrir o han sido construidas más de seis mil iglesias y monasterios pero antes
de la Revolución de 1917 la Iglesia Ortodoxa contaba con 70.000 iglesias.
La Iglesia Ortodoxa, que renace tras años de persecución en los que no han
faltado también en algunos casos connivencias con el régimen soviético, afronta
hoy el desafío de la modernidad. Una deuda saldada por los
católicos tras el Concilio Vaticano II.
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